LA FUNCIÓN DE LA UNIVERSIDAD: FORMAR PROFESIONALES |
MSc. Ana Bayá Botti. |

Probablemente todos coincidan que la función de la Universidad es formar profesionales, pero al momento de definirlos es posible que existan diferencias de opinión.
La educación superior tiene como objetivo principal el formar profesionales y, en general, definimos como tales a los individuos que han sido capaces de concluir un plan de estudios y obtener un papel con validez legal. En términos de necesidad nacional, sin embargo, entendemos como tales a las personas que han desarrollado conocimientos y habilidades que los hacen especialistas en la solución de problemas de determinada área.
La definición que se mencionó primero exime de toda responsabilidad a las instituciones formadoras de profesionales, ya que éstas se excluyen del destino de los titulados, de sus culpas o victorias cuando se enfrentan con la realidad. El éxito de la institución se basa en el número de alumnos que concluyen y normalmente sólo eso. Pero ¿Es esto suficiente?
La Universidad del Valle, por ejemplo, en la carrera de Ing. De Alimentos tiene un récord de formar al 35% de los alumnos que ingresaron en esa carrera. ¿Es ésa una cifra que demuestra el éxito de la institución en ésta área?. Dependerá de los parámetros con que se analiza el tema.
Es un aspecto básico considerar que no toda persona que ingresa a la universidad tiene los atributos necesarios para concluir una carrera. Las características de capacidad intelectual, vocación, voluntad y decisión son imprescindibles para conseguir la graduación, así como también es importante considerar los aspectos económicos, y todos ellos durante el transcurso de 5 ó 6 años.
Pero, retornando a la pregunta, el 35% es considerado como un éxito, si comparamos los rendimientos con un nivel bastante más bajo de la generalidad de las universidades bolivianas. Más aún, si constatamos que entre ellos se encuentra un 26% de alumnos que ya han obtenido un nivel de Maestría en Universidades del exterior y encontramos a varios de ellos trabajando en cargos de responsabilidad en instituciones como Industrias Pil, Embol, Fisal, Dillman (cordill), Cervecería Boliviana Nacional, Fino y otras, o formando parte del personal docente de las Universidades Nuestra Señora de La Paz, UPB, o la Universidad Católica Boliviana.
Pero la constatación del 35% nos lleva a preguntar qué ocurrió con el 65% restante. ¿Cuál es la responsabilidad de las instituciones educativas con las personas que nunca se gradúan?.
Parece ser que los éxitos hacen olvidar los no éxitos, para no llamar fracasos el no graduar a los restantes. En realidad si, consideramos la segunda definición que se mencionó, no pudiesen existir los fracasos. Si nos comprometemos con la definición de formar especialistas en la solución de problemas de determinada área de la problemática nacional, nunca habremos fallado. Esto exige, sin embargo, otros compromisos.
Debemos considerar futuros profesionales a todos los alumnos que pasan por nuestras aulas, lleguen a titularse un día o no, debemos considerar que el alumno que tenemos hoy podrá no venir más mañana, pero está allí para aprender a solucionar problemas; por tanto, deberemos valorizar su tiempo y educar con la visión de que requiere conocimientos, habilidades y oficios que le permitan obtener o generar fuentes de trabajo, trabajar honestamente, contribuir y comprometerse en la edificación de un país que de otro modo está condenado a la inviabilidad.
Tenemos la obligación de encontrar soluciones a los problemas reales aún dentro de las fórmulas más abstractas que enseñamos, debemos encontrar lineamientos de honestidad en cada definición, en cada teoría. Debemos enseñar que cada obstáculo está para medir nuestra capacidad. Estamos aquí para demostrar que somos capaces tanto de criticar la realidad como de elaborar propuestas concretas de solución.
La función de la universidad es formar profesionales que puedan trascender las paredes de la mediocridad instituida por la corrupción de los políticos, sólo así podremos todos dejar de servir de pretexto a quienes hacen del país su feudo.