Facultad de Postgrado


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LOS ESTUDIOS DE CUARTO NIVEL Y LA CORRESPONDENCIA DE LA UNIVERSIDAD CON EL ESTADO EN CRISIS


Lic. MSc. Hugo Acuña Z.
Director Nacional Postgrado.

 

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El actual escenario social, en el que desarrollan sus actividades los actores, movimientos e instituciones nacionales, en este principio de siglo, no puede ser más difícil, tanto por la compleja trama problemática cuyo origen es de tipo económico-material, como por un absoluto desencuentro social-cultural y educativo, carente de un sustento ético y deontológico, lo que refleja la esencia de la crisis crecientemente profundizada que vamos viviendo en nuestro país.

En ese contexto, las explicaciones no las podemos radicar sólo en el ámbito econóniico, lo cual, sin duda, nos plantearía un retroceso histórico hasta los tiempos de la economía clásica de Smith y Ricardo; tampoco en los ámbitos políticos e ideológicos dado que nuestra sociedad no encuentra ni siquiera un atisbo de acomodo en el modelo de acumulación excesivamente liberal que nos devora.

Si han de buscarse explicaciones, que contribuyan a la comprensión de la crisis estatal desde un punto de vista académico, estamos obligados a expresar la fragilidad extrema de la correspondencia entre Universidad y Estado, concretada en una Educación incapaz de trascender la frontera interior, es decir la frontera cultural, determinada por un proceso de formación personal inacabado y peor comprendido en nuestra sociedad.

Múltiples intérpretes y estudiosos de la realidad nacional indican que falta crear una pedagogía nacional auténtica (Tamayo); por otra parte, la todavía no constituida corriente del pensamiento sociológico nacional, indica que lo que hace falta es constituir una conciencia nacional (Zabaleta), para finalmente argumentar otros que somos un pueblo enfermo (Arguedas) o en un excesivo maximalismo pesimista que somos un país inviable (Sánchez de Lozada).

Como profesional vinculado hace tiempo a la actividad educativa, aprecio en ese deplorable escenario nacional que una de las causas posiblemente explicativas de la crisis aludida, radica en la calidad de la educación y deliberadamente omito los niveles iniciales, porque he de referirme a la educación universitaria y de postgrado, en particular.

De acuerdo al Informe del Instituto Ortega y Gasset para 1993, en América Latina el desarrollo de programas de postgrado, tanto en universidades privadas como estatales, Llegaba al 45,1 % de la matrícula total, cifra que tomaba principalmente en cuenta a países de desarrollo relativo como México, Brasil o Argentina.

Orientando el análisis hacia el caso boliviano, específicamente, el Ministerio de Educación en un seminario referido al postgrado en nuestro país, el año 1999, establecía que si bien a partir de la década del 90 se inicia la "explosión" del postgrado en Bolivia, en realidad no se tiene el impacto cuantitativo de otros países, dado que los estudios de cuarto nivel en Bolivia, no Llegaban ni al 1% del total de la matrícula del sistema universitario nacional, lo que significa que el postgrado en nuestro país, actualmente, esta en pleno proceso de constitución.
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Con esos antecedentes y en la intención de articular la universidad con la nación, es imposible tender un puente que vincule los todavía reducidos estudios de postgrado con las razones de un estado escasamente desarrollado.

Por eso mismo, en un intento de identificar algunas causas del escaso desarrollo nacional, podemos señalar la escasa importancia cualitativa que se da al postgrado, como resultado de la casi inexistente relación Postgrado-Pregrado, y de estos con la nación que al final resulta en una falta total de correspondencia entre UNIVERSIDAD y ESTADO NACIONAL en crisis.

Ahora bien, es cosa sabida que los estudios del sistema universitario a nivel de pregrado, normalmente han sido conducidos al desastre por dos razones perfectamente identificadas, entre otras, a saber:

En primer lugar, la fase terminal de los estudios universitarios, en un porcentaje aproximado a solo el 5% de la matricula inicial, corresponde a personas tituladas con trabajos de investigación o "tesis", las mismas que de acuerdo a estudios e inventarios del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, casi el 100% han sido destinados a ser archivados en bibliotecas como referencias de muy escasa consultas, resultando en un derroche inadmisible de tiempo, recursos económicos y esfuerzo humano, en un país que precisamente requiere con urgencia de ellos.

En Segundo lugar, debo señalar que ni en nuestra sociedad, ni en nuestras instituciones educativas, se ha madurado el criterio de que el estudio y la investigación son factores estratégicos de nuestro desarrollo; esta última afirmación la expreso por cuanto en los círculos intelectuales y académicos se coincide en que existe una gran desconexión entre el estudio y la investigación de pregrado con los estudios y las investigaciones de postgrado, como si se trataran de dos compartimentos inconexos y estancos, cuando precisamente el país entero necesita de los resultados de esa articulación estratégica para su desarrollo, en tanto considerada como producción intelectual y generadora de desarrollo.

Finalmente, es imprescindible aludir a que en este tiempo, en que el modelo de mercado ha universalizado las demandas de competitividad como factor de posición y aseguramiento laboral, se ha generado un ansia generalizada de títulos, de todo y por nada, aunque incongruentemente con las necesidades de nuestra realidad histórica, la elite intelectual del país, que se ha hecho cargo de la administración de la educación superior, no haya encontrado otro camino para la titulación, mejor y más productiva que el anacrónico "examen de grado", como si rindiendo exámenes, podríamos solucionar los pequeños y grandes problemas de nuestra nación.

Mientras usted acaba de leer estas líneas, debo recordarle que, ante un mercado profesional sobresaturado, la opción más cierta de incorporarse a una activa y exitosa vida profesional en nuestro país es formarse profesionalmente en una universidad que asegure una alta calidad educativa de pregrado, en la que al mismo tiempo pueda encontrar continuidad en sus estudios de postgrado, que es lo que actualmente la Universidad del Valle ofrece.

El no entender los argumentos expuestos, implica perpetuar el escaso desarrollo de nuestro país y en lo personal, postergar nuestras más legitimas aspiraciones.

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