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APRENDIZAJE BASADO EN PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS (ABPD) |
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| DERMATOLOGÍA | |||||
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Dr. Willy
Calderón Valle |
Una experiencia en Univalle En los últimos tres decenios se están produciendo modificaciones sustanciales en la metodología de la educación médica universitaria a nivel mundial, fenómeno del cual no podemos abstraernos. Se ha cuestionado la validez de aquella educación cuyo énfasis está basado en "pasar las materias" y "aprobar los exámenes", que se desarrolla en un ambiente de permanente inmovilización del estudiante a un banco de la clase, de una manera absolutamente pasiva e improductiva. En este entorno, el estudiante de medicina se hace el protagonista de una respuesta refleja pavloviana, en la cual debe reproducir las enseñanzas del docente de una manera pobremente repetitiva y memorística. Su individualidad y su creatividad, en tanto calidad humana, se olvidan en un mar de despersonalización con maquillaje "académico".
Luego, si el alumno no responde en los términos de una evaluación exclusivamente sumativa, subjetiva y fuera de contexto, tiene que sufrir las consecuencias de una evaluación punitiva y solamente cuantitativa, que finalmente reduce el proceso educativo a sólo números.
Se ha asumido -de manera poco reflexiva- que haber cursado una materia con el docente especialista en un área del saber médico y haber aprobado sus exámenes, es sinónimo de estar capacitado en las habilidades y destrezas requeridas de dicha materia.
En nuestro medio, todavía muchas personas piensan que aquél estudiante que es un "memorión" y que aparentemente "devora los libros gordos" va a ser un buen médico. Nada más alejado de la verdad. La cantidad de información médica, sobre la cual se ha puesto demasiado énfasis, se hace cada vez más efímera en el decurso educacional. El tiempo de duplicación de la cantidad de información médica es cada vez más breve, dado su crecimiento exponencial. Necesitamos entender que todo esfuerzo debe centrarse en la formación profesional antes que en la adquisición de información.
La falencia ha estado, en otra de sus facetas, en que la enseñanza se presentaba tradicionalmente mediante aislados temas teóricos y ampulosos contenidos de una manera que el estudiante, una vez egresado de las facultades de medicina, nunca encuentra en la vida real. En la vida profesional los médicos nos encontramos con personas, no con unidades patológicas; con enfermos en su hábitat, no con enfermedades aisladas; con necesidades humanas, no con fríos fragmentos para estudio histológico.
En este sentido, en la asignatura de Dermatología de la Unidad Académica de La Paz, hemos sentado las bases para desarrollar lo que se denomina el Aprendizaje Basado en Problemas Dermatológicos (ABPD). La experiencia se realizó con los grupos de prácticas clínicas del quinto año de la carrera, formados por 5 a 8 estudiantes. Aquí es importante mencionar que la Dermatología es una disciplina eminentemente visual (tal como lo son la Imagenología y la Anatomía Patológica, entre otras) y por lo tanto, el proceso enseñanza-aprendizaje tiene que estar necesariamente basado en la visualización de iconografía de la patología cutánea. Demás está decir: no se puede aprender Dermatología en el pre-grado en base a libros de texto teóricos y mucho peor en base a apuntes de clase. En calidad de facilitador-docente, presento el caso clínico al grupo de estudiantes, comunicando información clínica básica para que el equipo formule hipótesis de trabajo.
Es así que mediante el ABPD se presentan directamente al estudiante de Medicina problemas dermatológicos de la vida real (mediante la presentación de pacientes seleccionados o casos clínicos iconográficos) para que el mismo pueda establecer de manera permanente procesos analíticos y críticos -facilitados por el docente médico- que lo conduzcan a la solución del problema también de manera real. En el fondo, esto no es nada nuevo, ya que la manera de aprender de todos los humanos estriba en la solución de problemas. Un falso academicismo enciclopédico corre el riesgo de divorciarse de la realidad de la vida. Sin problemas, no hay aprendizaje.
Por otro lado, el ABPD permite que el futuro médico desarrolle habilidades y destrezas educacionales que son la rutina de una práctica médica eficiente en su contexto social. Entonces se abren las puertas para el aprendizaje sistemático de la asignatura, dejando de lado el aprendizaje oportunista que está basado en las incidencias de una "rotación" de grupos de estudiantes limitada a los ambientes de un consultorio o de una sala de hospital de tercer nivel de atención en salud. Las rotaciones en semejantes hospitales presentan patologías que el egresado muy pocas veces volverá a confrontar en su práctica profesional.
El ABPD facilita que los estudiantes de medicina puedan ya trabajar de la manera en que lo hace un profesional médico, con los enfermos portadores de problemas cutáneos que deben solucionarse.
En esencia, como hemos indicado, el proceso consiste en poner delante del estudiante un "problema dermatológico" relevante y específico: un paciente enfermo de la piel (presentado mediante iconografía o "en vivo y directo"). Entonces, como protagonista del encuentro, evalúa la situación de una manera integral bajo guía del docente: identifica todas las facetas individualizables en la persona enferma y determina con precisión cuáles son sus necesidades de aprendizaje para resolver el problema. Busca las respuestas en el mismo entorno en que lo hace el médico práctico: libros de texto, revistas, sistemas electrónicos, amigos de la carrera, docentes. Hace las consultas necesarias. Luego, comprende mejor la situación presentada y establece las pautas de solución. El "equipo médico" formado por el o los estudiantes y el docente analizan y evalúan paso a paso la calidad de todo el proceso.De ninguna manera estamos frente a los acostumbrados exámenes de la asignatura, sino a un emocionante ejercicio educacional médico, que motiva a todo el equipo. No hay lugar en ningún momento a la pasividad estudiantil, ya que todo el proceso depende de su activo aprendizaje. Además aprende que el trabajo en equipo es muy gratificante, a diferencia del egoísta aislamiento que es estimulado permanentemente en la enseñanza médica tradicional.
A tiempo de aprender todos los aspectos puramente técnicos de la asignatura, confrontar la situación en el ambiente de la vida del paciente estimula al futuro médico a desarrollar la práctica de principios éticos. Un buen médico es aquél que posee férreos principios de vida, que enaltece la dignidad de la vida humana; que no solamente "sabe", sino que sabe ser.
Hemos dado ya pasos seguros para la consolidación del ABPD, con el apoyo de nuestras autoridades. La alegría, la capacidad y el agradecimiento de los estudiantes de la asignatura de Dermatología en UNIVALLE nos entusiasma y anima a seguir adelante.
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