LOS JJ.OO.


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PLATÓN Y ACADEMUS


Marcelo Bloch Cabrera

 

 

fig44.jpg (4945 bytes) Cuando el Barón Pierre de Coubertin concibió la idea de organizar los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, pensó siempre en rescatar los valores e ideales con los que se originaron los Juegos en la Antigua Grecia. Estos valores tendían a resaltar el espíritu del hombre ante sus similares, aunque también el sentido de aquellos era por medio de los juegos acercarse en cierta forma a sus dioses.

En la Antigua Grecia, todos los hombres libres practicaban deporte, aunque las disciplinas se reducían a unas cuantas pruebas de atletismo y lucha. Desde el principio de su entrenamiento, pensaban en participar en los Juegos Olímpicos  que se realizaban cada cuatro años (de ahí que al lapso de cuatro años se lo denomina Olimpiada).    La finalidad del entrenamiento era llegar lo suficientemente preparado a los Juegos como para conseguir la corona de Olivos para la ciudad a la que representaban.

En los entrenamientos, los atletas se preparaban con varios meses de anticipación y las ciudades conocían  a los atletas que iban a participar en los próximos juegos. Una vez, un atleta de Atenas llamado Academus se preparaba intensamente en un parque próximo a Atenas y, en el mismo lugar, Platón y sus discípulos se reunían para platicar e intercambiar sus conocimientos. Academus no estaba complacido con la presencia de Platón y su séquito de alumnos en su lugar de entrenamiento; Platón  percibió  la molestia de Academus y decidió preguntarle el motivo de éste. Ante la consulta de Platón, Academus le explicó que se estaba preparando para participar en los siguientes Juegos Olímpicos e intentar ser campeón para orgullo de Atenas, que la presencia de él y sus alumnos perjudica su entrenamiento y que ellos, como el resto de la ciudad, deberían facilitarle la preparación y abandonar el lugar que había escogido para entrenarse.

Platón que había sido deportista (su verdadero nombre era Aristocles, pero le llamaban Platón porque había desarrollado notoriamente los omóplatos, por las  prácticas del lanzamiento del disco), le dijo que reconocía el esfuerzo que él hacía porque estaba ejercitando el cuerpo, pero también le pidió que reconozca que ellos estaban haciendo ejercicio de la mente y el espíritu para enriquecer su conocimiento, y que su disciplina también sería de mucho orgullo para Atenas, por lo tanto tenían derecho a quedarse en ese lugar para hacer el ejercicio de su mente y espíritu.

Después de deliberar y defender cada uno  sus posturas, Platón propuso a Academus dejarle el lugar para que pudiera entrenar hasta los Juegos, aún más, le ofreció poner su nombre al lugar, si es que conseguía ser campeón en los Juegos, mientras tanto Platón y sus alumnos se retirarían a otro lugar.

Academus prosiguió con su preparación durante unos meses más, y partió hacia Olimpia en busca de la gloria para él y Atenas.

Pasaron los Juegos y nunca más se supo de Academus, la historia de los Juegos jamás lo consignó   como un campeón y se presume que después de su participación en los Juegos se fue a la guerra y murió en el anonimato.

Cuando Platón volvió al lugar de entrenamiento para seguir con sus alumnos su preparación y conocimiento, decidió fundar en ese lugar su escuela y le puso por nombre Academia en honor a Academus.  Uno de sus alumnos le preguntó por que lo hacía, si Academus no logró ganar los Juegos y no fue un motivo de orgullo para Atenas, a lo que Platón replicó,  “Academus no llegó a ser campeón, pero si es motivo de orgullo porque dejó todo de sí por ser campeón y nosotros debemos reconocer su máximo esfuerzo.”      

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