Arquitectura

LA FORMACIÓN EN ARQUITECTURA


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 ENSEÑANZA - APRENDIZAJE


Arq. Jaime Maceda Pacheco
Director Nacional de Arquitectura. UNIVALLE

 

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PARTE I 
Constante preocupación ha sido es y será  establecer   el  cómo, cuándo y dónde en la formación del arquitecto.  Quienes tienen a su cargo la enseñanza de esta profesión,  a través del tiempo y en todas las épocas de la historia de la humanidad, han ofrecido maneras y formas de encarar este aprendizaje; mas en la mayoría de los casos,  esta búsqueda  es solamente un cíclico cambio  de actitud y manejo de instrumentos y herramientas pedagógicas en un proceso único, que implica una posición, metodología  ya sea intuitiva o racionalizada  que tiene el ser humano,  que se traduce en  su creatividad e ingenio para  resolver y satisfacer sus requerimientos y necesidades integrales.

 “El hombre primitivo vivió bajo los árboles y las estrellas ....... mas en algún momento halló o improvisó un cobijo.

.... En aquellos tiempos, los cazadores y los pescadores buscaron, naturalmente, el cobijo en las cuevas de la roca, y éstas constituyeron los primeros alojamientos humanos; quienes laboraban la tierra se resguardaron bajo las copas de los árboles, de donde  derivaron chozas de ramaje y barro;  los pastores en trashumancia se cubrirían con pieles que, con sólo alzarlas sobre un mástil, dieron lugar a tiendas ....”

 

Esta cita de Sir Banister Fletcher nos da la evidencia del carácter del hombre para  construir su mundo y, en dicho cometido, la arquitectura como oficio y profesión se remonta a los albores de la humanidad; aunque esta actitud no es privativa del ser humano, podemos citar también que todos los seres vivientes, de una u otra manera,  construyen su propio cobijo  o hábitat.

 A través de la historia de la humanidad,  la   evolución de la enseñanza y aprendizaje en Arquitectura ha definido -en todas las épocas, escuelas y tendencias en torno al desarrollo del conocimiento y la filosofía de comportamiento del hombre para  adecuar al avance de la ciencia y la tecnología- la respuesta a sus necesidades, desde el  diseño  del simple utensilio hasta la planificación de ciudades y territorios.

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En función a poder comprender  la situación actual  de este proceso,  presentamos   una serie de enfoques  y propuestas de cómo abordar este desafío,  al iniciarnos en una nueva era,  en la cual se verificaran grandes cambios, como   también esperamos una mejor comprensión y conciencia  de nuestros actos   en relación a preservar y cuidar el lugar en el cual podemos seguir haciendo arquitectura: nuestro planeta madre.

ENSEÑAR-APRENDER

Por una educación  creadora

El aprendizaje de la Arquitectura siempre fue la culminación de un proceso, iniciado en otras actividades menos preponderantes: escultura, pintura, carpintería, construcción (entendida en un sentido estrictamente utilitario).  Las Academias surgidas en Italia ,en el renacimiento; en Francia, en la época de los últimos Luises, en realidad eran instituciones con el objetivo de ofrecer conocimiento cultural a jóvenes que se habían distinguido en actividades regulares como las nombradas anteriormente, mas la enseñanza de la Arquitectura, entendida como disciplina  sistemática, se inició con los arquitectos neoclásicos, dominados por  la preocupación de las ciudades contemporáneas o por el modelo racional e iluminista,  enseñado en las escuelas de Ingeniería Civil. Sus premisas permanecen válidas aún en nuestros días; la aproximación al aprendizaje, como el desenvolvimiento científico y tecnológico en el momento de la concientización histórica de las ciudades y sus agentes. La ciudad deja de ser la sede de una región y pasa a ser el lugar de encuentro de todos los hombres. La imaginación deja de ser algo que se opone a la razón y pasa a ser un modelo o guía del proceso racional.

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 La enseñanza de la Arquitectura, como tal, no ha completado aún a bien decir 200 años. Por más paradójica que pueda ser esa afirmación, será más aceptable si distinguimos con claridad las dos palabras mencionadas “enseñar y aprender”. Iniciemos, pues, por caracterizar la palabra “enseñar”:  Hacia una situación en que una persona que esté leyendo este texto comprenderá sin dificultad, experimentemos con los mismos pasos  que ocurre con un niño o adulto cuando se encuentra relacionándose con otra persona, él será capaz de combinar signos que en occidente son muy simples (23 en el sistema latino) llamados letras, formando palabras que significan cosas, gestos, e ideas, y juntando las palabras será capaz de aprender un significado del conjunto.

“Enseñar”, por tanto, es un paradigma perfecto para el aprendizaje de las primeras letras y de las llamadas operaciones elementales de aritmética. Nadie  o pocos podrán decir que aprenderán a leer, a escribir o a contar solos. En ese sentido, “enseñar “   sistemas de comunicación,  en cuanto a tales o referido a valores numéricos, no sólo es un acto público; con toda certeza, fue siempre una actitud urbana que tuvo una fase coercitiva, conocemos tablas sumerias que contenían o tenían dichas características. Enseñar, pues, estaba instituido para actuaciones urbanas.

Nadie, conscientemente, argumentaría  que para pescar, coger una fruta o cazar un ave o un animal es necesario saber leer, escribir o contar.

Aprender puede ser considerado como el lado contrario, o sea, es un acto soberano de voluntad individual, ”privado“ y, tradicionalmente, en la mayor parte de las circunstancias, doméstico. Podemos decir  que  muchas actividades se pueden aprender, mas pocas se  pueden enseñar. En este caso se “enseña”  a quien quiere “aprender”.

Referencias Bibliografía
FERNÁNDEZ  -Cobijo  Editorial Blumme
KATINSKY – Contribución a la Enseñanza Arq. Ministerio de Educación Brasil

 

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