Arquitectura:


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LA FORMACIÓN EN ARQUITECTURA
ENSEÑANZA APRENDIZAJE


Arq. Jaime Maceda Pacheco
Director Nacional Carrera de Arquitectura
Unidad Académica de Cochabamba


PARTE II 
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A partir de la referencia de que “Se enseña a quien quiere aprender”, la Historia de la Arquitectura y las Artes, como anotamos en la publicación anterior, en cada época ha implementado modos de enseñar esta profesión, la complejidad que el arquitecto debe tomar en cuenta para ofrecer respuestas para la continua construcción del hábitat de la humanidad, hacen que su formación sea integral y la adecuada para el ejercicio pleno de su profesión, en estricta relación racional y equilibrada con el medio sociocultural y económico de su contexto, asignando, además, fundamental importancia al respeto y preservación del medio ambiente y los recursos naturales del entorno en el cual intervendrá.

Estos aspectos hacen de la Arquitectura y Urbanismo la causa y efecto que determinan el carácter e identidad de los sitios que albergan a los asentamientos humanos, que hoy en día configuran la transformación cíclica y continua de poblados, ciudades y megápolis, que aún dentro de su escala y magnitud no consiguen albergar racionalmente a la explosión demográfica que tiene nuestro planeta y dotar de los servicios y oportunidades mínimas para alcanzar una calidad de vida digna de un ser humano y de los ecosistemas de nuestra biosfera.

A ello se suma una explotación irracional de los recursos no renovables de la naturaleza por parte de los actores que definen las políticas de producción de los bienes y servicios, donde sólo prima el usufructo y competencia económica de transnacionales que propician y se sirven de la globalización vigente hoy en día y, en este concierto, el planificador y arquitecto se convierte en la mayoría de los casos en complaciente cómplice indirecto y a veces directo de esta intervención irracional.

La meditación y reflexión  constantes de las Escuelas de Arquitectura del mundo, respecto a este proceso de depredación de nuestros valores y recursos naturales y culturales, han motivado una constante búsqueda de la estructuración adecuada de sus planes de estudio para la formación en Arquitectura, que respondan a objetivos que rescaten y promuevan en los estudiantes una nueva visión del rol que les toque cumplir en la diaria edificación de nuestro hábitat físico y cultural, donde la sensibilidad social y el reencuentro con valores éticos y morales, sean los objetivos paralelos a su instrumentación profesional.

Estas premisas se ven plasmadas en la declaración de la UNIÓN INTERNACIONAL DE ARQUITECTOS Y LA UNESCO, que traduce en su contenido la Visión y Misión de las Facultades y Escuelas de Arquitectura, donde se asume la responsabilidad de mejorar la formación de los futuros arquitectos para hacerlos capaces de trabajar para un desarrollo estable en el marco de cada patrimonio cultural.

Consideraciones generales

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1.      Que la nueva era conlleva graves y complejos desafíos para responder al deterioro social y funcional de muchos asentamientos humanos, caracterizados por la escasez de vivienda y servicios urbanos para millones de habitantes y por la creciente marginación del diseñador respecto a proyectos de contenido social. Esto exige la formulación, en el presente y el futuro, de nuevas soluciones para los proyectos y la investigación realizados en las instituciones académicas.

2.      Que la Arquitectura, la calidad de las construcciones, su armoniosa inserción en el entorno natural y construido y el respeto por el patrimonio cultural, tanto individual como colectivo, son cuestiones de interés público.

3.       Que en consecuencia, es de público interés asegurar que los arquitectos, como profesionales responsables de dicho ámbito, son capaces de entender y dar forma práctica a las necesidades de los individuos, los grupos sociales y las comunidades, referentes al planeamiento espacial, la organización del proyecto y la construcción de edificios, así como la conservación y rehabilitación del patrimonio construido, la potenciación del equilibrio natural y la racionalidad de los recursos asequibles.

4.      Que los métodos de formación de arquitectos son muy variados, lo cual constituye una riqueza cultural que debe preservarse.

5.      Que es prudente establecer una base común para las futuras acciones, no sólo en los métodos pedagógicos utilizados, sino también el objetivo de alcanzar un elevado nivel, estableciendo criterios que permitan a los países, escuelas y asociaciones profesionales, evaluar y mejorar la formación de los futuros arquitectos.

6.      Que la creciente movilidad de los arquitectos entre diversos países reclama un mutuo reconocimiento o una convalidación de títulos, certificados u otra evidencia de cualificación individual como arquitectos.

7.      Que el mutuo reconocimiento de títulos, certificaciones u otra evidencia de cualificación formal como profesional en el ámbito de la arquitectura, debe fundarse en criterios objetivos que garanticen que los poseedores de éstas certificaciones han recibido y conservan el tipo de formación que demanda esta carta.

8.      Que la visión de un mundo futuro, cultivada en las Escuelas de Arquitectura, debe incluir los objetivos generales siguientes:

  1. Una calidad de vida digna para todos los habitantes de asentamientos humanos.

  2. Una aplicación de las técnicas que respete las necesidades sociales, culturales y estéticas de las personas.

  3. Un desarrollo estable del entorno construido ecológicamente estable.

  4. La valoración de la Arquitectura como propiedad y responsabilidad de todos y cada uno.

 

En el marco de las anteriores consideraciones, se definen a su vez algunos de los objetivos que deben cumplirse para la formación del arquitecto.

Objetivos de la formación

1.      Dado que la Arquitectura se produce en el ámbito de la tensión entre razón, emoción e intuición; la formación en Arquitectura debe entenderse como la manifestación de la capacidad para concebir, coordinar y ejecutar la idea de edificio, enraizada en la tradición humana.

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2.      La Arquitectura es un ámbito interdisciplinar que comprende varios componentes principales: Humanidades,  Ciencias Sociales y Física, Técnicas y Artes Creativas. La formación en Arquitectura puede conseguirse en Universidades Politécnicas y Académicas. La Educación dirigida a la obtención de la cualificación formal y que permita trabajar formalmente en el ámbito de la Arquitectura ha de ser garantizada como una formación a nivel universitario donde la Arquitectura constituye el elemento principal.

3.      El objetivo básico es formar al arquitecto como un generalista capaz de resolver las potenciales contradicciones entre diversos requerimientos, dando forma a las necesidades de entorno construido de los individuos y de la sociedad.

La aproximación académica que se pretende dar hacia un compromiso de todas las Facultades y Escuelas de Arquitectura de todo el mundo y su contexto inmediato y mediato, pretende ayudar a entender que la Educación en Arquitectura constituye un desafío del mundo contemporáneo en los aspectos socio-cultural y profesional y necesita garantía de protección, desarrollo y acción urgente.

Nuestra Universidad y la Facultad de Arquitectura de UNIVALLE, en particular, coinciden en la implementación de dichos objetivos y es compromiso con nuestro estudiantes y nuestra sociedad avanzar hacia estas metas con la sensibilidad y capacidad que se instrumenta entre docentes y alumnos en el cotidiano diálogo y participación académica de ENSEÑANZA APRENDIZAJE. 

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Investigaciones Educacionales
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