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Aproximación a la Concepción del Hombre en Guillermo Francovich |
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Artículo basado en el Trabajo de grado presentado para optar al título de Licenciado en Filosofía |
RESUMEN - Tras una contextualización de la vida y obra del pensador y filósofo boliviano Guillermo Francovich (1901-1990), se retoman los puntos centrales de su pensamiento y se profundiza en lo que, para él, es lo más importante: el hombre, cuya vida es una búsqueda y una conquista incesantes, y el cual es movido por un espíritu que no es sustancia inmaterial sino que recibe su energía de lo biológico. Finalmente, el trabajo retoma la concepción de autor sobre el hombre boliviano en su contexto andino, ya que al ser el hombre hijo de la tierra, estaría sujeto a las influencias del mundo natural.
INTRODUCCIÓN ¿Qué somos?, ¿Adónde vamos?, ¿Por qué nos devoramos mutuamente?, ¿Por qué sufrimos?, ¿Por qué estamos destinados a la muerte?, ¿Tiene sentido la vida?... Pues se vive una sola vez y no sa-bemos para qué. El hombre, ser contradictorio, singular y misterioso, se mueve en el mundo, querien-do encontrarse, buscando un sentido a su vida.
Preguntándose si todo esto tiene sentido, Guillermo Francovich, intentó despertar el interés a esta realidad a través de una filosofía, que no es sino fruto de una experiencia personal y, mediante sus escritos, reflejar esta inquietud de su vida y que, hoy por hoy, todo hombre se plantea.
Este filósofo boliviano ha sido el hombre capaz de realizar una filosofía peculiar, con la particularidad de una mezcla de razón y emoción que se halla en la mayoría de sus obras, que transita por diferen-tes géneros literarios y de mayor renombre en el país y en América Latina, no sólo por su copioso aporte al enriquecimiento de nuestro patrimonio cultural, sino también por su sostenida dedicación a la reflexión filosófica, escasamente frecuentada en nuestro continente y más aún en Bolivia.
Los temas frecuentados por Guillermo Francovich abarcan una amplia zona de la problemática humana general, sin embargo, podríamos decir que todos esos temas se centran básicamente en el hombre como cuestión fundamental.
Esta búsqueda de Francovich supone una exploración de los aspectos fundamentales del hombre en su realidad concreta, en su cultura, en su núcleo vital. El mismo dijo: "no podemos comprender la realidad sin el hombre".
En este sentido, este trabajo quiere reflejar un aspecto de este amplio estudio del autor, en el que hoy la filosofía ha centrado su atención: el hombre y, a la luz de esta aproximación, motivar el estudio de algunos rasgos antropológicos que el autor ha sacado de la experiencia de su vida. En toda su re-flexión, Francovich mantiene y comprende la unidad vital del hombre contra corrientes reductoras naturalistas; explora la vida del hombre en su contexto histórico valorativo y entiende que es un ser en búsqueda de un amor liberador. También desarrolla algunos conceptos sobre el hombre andino en y desde una mística de la tierra.
OBJETIVOS El objetivo general del trabajo ha sido presentar el pensamiento de Guillermo Francovich sobre el hombre para, a la luz de esta aproximación, motivar al estudio de algunos rasgos antropológicos que el autor ha tomado de su propia experiencia.
Como objetivos específicos, se tiene:
Comprender la unidad vital del hombre contra corrientes reductoras naturalistas.
Explorar la vida del hombre en su contexto histórico valorativo y entender que es un ser en bús-queda de un amor liberador.
Comprender al hombre andino en y desde una mística de la tierra.
PROCEDIMIENTO El método seguido para elaborar la presente monografía, ha sido básicamente el analítico, a partir de una revisión de la obra del autor y de análisis de otros autores, ubicados en el contexto de la filosofía contemporánea.
El desarrollo de la misma se ha estructurado de la siguiente manera.
La primera parte rescata la personalidad y las principales características del pensamiento de Gui-llermo Francovich y la influencia que recibió de las corrientes que hicieron eco en su pensamiento.
La segunda parte delinea la problemática del hombre en su doble dimensión: espiritual-real; y desarrolla una especie de síntesis de su filosofía de la vida en la cual contextualiza al hombre.
La tercera parte estudia al hombre boliviano y su realidad, desde la óptica del filósofo originario de Chuquisaca.
DESARROLLO 1. Vida y obra
Este escritor y pensador boliviano nació en Sucre el 25 de enero de 1901. Siguió sus estudios ele-mentales en el colegio del Sagrado Corazón dirigido por los padres jesuitas, en su ciudad natal. Estu-dió derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, a la sazón impregnada del ideario positivista (Zelada, 1966).
Un año después de recibir su título doctoral, en 1922, fue designado profesor de Filosofía jurídica. Más tarde fue profesor de filosofía en el colegio Junín de Sucre. Abandonando la cátedra, ingresó al servicio diplomático (Relaciones Exteriores de la Nación), fue subsecretario de la Cancillería, secreta-rio de la embajada boliviana en Lima (1929-1920), secretario de la delegación boliviana en la séptima Conferencia Panamericana de Montevideo, secretario de la delegación boliviana ante la Liga de las Naciones, secretario encargado de negocios en Río de Janeiro (1934); y Ministro de Bolivia en Asun-ción. Durante esta ausencia del país dio a luz sus primeros escritos, sin dejar que las preocupaciones burocráticas disminuyeran en nada su faena estrictamente intelectual.
Al mismo tiempo, fue miembro del Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR). Al retornar a Sucre, después de varios años, fue elegido Rector de la Universidad San Francisco Xavier, tomando pose-sión de su cargo el 28 de noviembre de 1944, y permaneciendo en el mismo hasta fines de 1951.
Fue también director del Centro Regional de la UNESCO en el hemisferio occidental, con sede en La Habana (1951-1962); después de esta misión se estableció definitivamente en Río de Janeiro. Fue miembro de número de la Real Academia Boliviana de la Lengua; de la Academia de Ciencias y Artes de Cuba; miembro de instituciones culturales, históricas y filosóficas de Bolivia, Brasil, Cuba, y algu-nos países de Europa. Fue condecorado por muchas naciones con las más altas distinciones: Cóndor de los Andes, Premio Nacional de Cultura, Doctor Honoris Causa de la UMSA (1975), etc.
Falleció en Río de Janeiro en noviembre de 1990.
2. Pensamiento
En su afán de pensador, Francovich parte del hecho cierto y aceptado por todos, de que América no posee una cultura propia y que, sin embargo, se encuentra en trance de obtenerla. En este ámbito, quiere hacer resurgir la necesidad de buscar una identidad cultural para el hombre boliviano.
Esta inquietud filosófica es el resultado de conflicto íntimos, de la necesidad de encontrar respuestas a las cuestiones de su propia vida, antes que ser fruto de un estudio o de su preparación académica y universitaria. "La filosofía es para Francovich, el intento de explicación universal de nuestra experien-cia. Su misión fundamental consiste en desentrañar las dificultades y complejas cuestiones inherentes a las formas de Ser y a la naturaleza de los valores. Antes que nada es el estudio total de la proble-mática humana, de aquélla que surge debido a que el hombre es un ser necesariamente inmerso en el mundo de la naturaleza y en el mundo del espíritu" (Zelada, 1966: 21).
De este modo, el autor ha impreso a su filosofía un marcado rasgo fenomenista, puesto que los moti-vos de su preocupación han sido tratados atendiendo, primordialmente, a sus manifestaciones y a su existencia antes que a su esencia, a su presencia significativa dinámica antes que a su naturaleza inexpresiva y estática. En su filosofía se da un realismo bien marcado, es decir, se afirma en ella la existencia de un cierto orden de realidad independiente del sujeto. De igual forma, el hombre y el espíritu son para Francovich cuestiones básicas, no por nada su pensamiento ha sido definido como un espiritualismo humanístico, e integra la dualidad más importante dentro de la cual se debate su meditación, sirviendo de base para la dilucidación de otros asuntos.
El diálogo, el ensayo y el drama que hace Francovich, son los medios por los que la filosofía descien-de a la altura de los hombres: "... tanto en la enseñanza universitaria, como en la actividad literaria, he buscado siempre la ubicación de las ideas en la entraña misma de las inquietudes de la gente. Me parece que toda filosofía debe expresarse con claridad y ser accesible al mayor número de personas. Por eso, no he escrito un tratado. He usado el diálogo que, poniendo frente a frente las opiniones de los interlocutores, más que una lección, trata de provocar el planteamiento de los problemas. Mis trabajos han tomado la forma de un ensayo. Me atraen los mitos. Me gusta reforzar mis pensamientos con los aportes de los poetas. Y, sinceramente me parece que esto no obedece a una incapacidad abstractiva, sino a una necesidad de sentir mis ideas en contacto con los problemas vivientes de la existencia" (1978: 119).
3. El hombre
El hombre, constituye el punto central del pensamiento de Francovich: "La filosofía en sí misma, en sus contenidos, es algo que interesa fundamentalmente a todo hombre. Este es, en esencia, un ser enigmático. En cuanto empieza a pensar un poco profundamente, tiene que sentirse a sí mismo como un problema. Su destino no lo pueden definir ni las ciencias, ni las artes. Sólo la filosofía -al darle una concepción de su ser- puede proporcionarle el conocimiento de su propia posición en el mundo" (1958: 115).
El hombre vive en medio de su realidad, es decir, dentro de un mundo relativamente permanente, hecho de las cosas que constituye su ambiente o, como diría Ortega y Gasset, su circunstancia. Este acontecer exige de cada hombre la adopción de una actitud de ese ambiente en el que se sitúa cada hombre.
Haciendo un análisis y un estudio del hombre contemporáneo, Francovich manifiesta que la visión que el hombre tiene es la de un universo desmitificado, carente totalmente de contenidos religiosos. A este hombre, sumido en la materialidad, le cuesta levantar la cabeza, mirar y dilucidar el sentido de la vida. Es cierto que los hombres llegarán a planos más altos de bienestar material, de mayor dominio de la naturaleza y de mayor conciencia de su propia dignidad. Pero no dejará por eso de ser hombre. Destino del hombre es no llegar nunca al equilibrio definitivo. Entonces, ¿para qué vivir, trabajar, lu-char si al final tendremos que afrontar nuevas dificultades y nuevos padecimientos? "La existencia del hombre es una conquista incesante; la vida, la libertad, el saber, tienen que ganarse cada día. No hay soluciones definitivas" (1984: 111).
Además, sostiene que el hombre pertenece a un mundo exclusivamente humano, con intereses pro-pios, donde sus exigencias biológicas se subordinan a otras que nacen de la realidad autónoma del hombre, de acuerdo a propósitos y fines que no son los de la naturaleza biológica. Incluso la realiza-ción de los instintos e inclinaciones llega a perder en el hombre su carácter de animalidad pura e in-genua.
En definidas cuentas, la antropología filosófica de Francovich, presenta al hombre como la antítesis de la antropología naturalista, que reduce el hombre al eslabón final de una cadena de especies, re-duciendo al ser humano a condiciones biológicas, negándole toda autonomía y toda iniciativa propia, donde la creencia de la voluntad no es más que una ilusión.
Este mundo en el que nos movemos, está velado por mil velos de apariencia e ilusión que cubren la realidad, que se desvanecen a la luz del análisis como pompas de jabón. A pesar de esto, el hombre anhela lo permanente. La naturaleza o materia está allí como una base de profundas y oscuras ten-dencias que se manifiestan en cada hombre y en la historia.
Para Francovich, como ya se ha dicho, es el espíritu el que caracteriza al hombre, lo estructura inte-gralmente, aun en las etapas primitivas de su existencia.
Este espíritu es una realidad, una fuente de actividades originales que se dirigen hacia fuera e impri-men la huella de sus garras en las cosas: "El hombre, ser contradictorio, singular, enigmático, se mueve en la encrucijada de dos realidades distintas: el espíritu y la naturaleza, ambas fluyen en la interioridad de su existencia" (Zelada, 1966: 37).
Cabe aclarar que para Francovich el espíritu no es sustancia inmaterial, sino que es vida tan real y efectiva como la vida orgánica, como la vida psíquica pero "autónoma", capaz de sobreponerse adqui-riendo sus fines propios y esencia propia. Este espíritu no existe independientemente de la vida, no se encuentra fuera o encima de la naturaleza, mas es de lo biológico que recibe su energía y sostén ( Francovich, 1981: 55).
En este sentido, la historia del hombre es la perpetua tentativa para imponer a la naturaleza un orden emergente de su propio espíritu. La naturaleza sin la presencia del espíritu humano es indiferente, inexpresiva e inútil. Pero a través de las supremas manifestaciones del espíritu, que son la ideación y la valorización, el hombre se informa de un orden inteligible y supraindividual, y con ello se convierte en su medio ambiente cotidiano.
Por otra parte, Francovich reconoce que la vida del hombre en este mundo tiene un sentido: "tengo la impresión, desde luego, de que la situación del mundo no es tan catastrófica como lo hacen ver nues-tros temores y preocupaciones. Me parece que, por debajo de la zona de sombras que lo entenebre-ce todo, hay en nuestro tiempo otra de claridades misteriosas pero efectivas, en la que trabajan obsti-nadamente los organizadores, los creadores, los hombres de ciencia y los técnicos que están prepa-rando transformaciones que darán a la vida humana dimensiones desconocidas y una coherencia que actualmente le hace una gran falta" (1984: 78).
Francovich resalta que el mundo en la vida del hombre se constituye como reflejo que llevamos de-ntro. Afuera sólo vemos aquello que queremos ver. "De nada sirve, pues, agotarse con los ojos y las manos puestas sobre los objetos exteriores, si dentro de nosotros sólo hay vacío" (1939: 72). Franco-vich anota que lo que importa es nuestra intimidad, lo demás no existe sino en función de esa única realidad; lo que necesita el hombre es abrir las fuentes de la vida que se encuentran en la intimidad, para que el hombre pueda construirse a sí mismo, donde la obra de lo ideal y lo real se unan armo-niosamente.
Compara la vida con un camino: "todos nos sentimos pasajeros de este camino. Lo encontramos unas veces áspero, otras deleitoso. Para los infortunados es demasiado largo, para los que tienen suerte, muy corto. Los ascetas lo hacen estrecho. Los libertinos no le conocen anchura. De todos modos, tenemos la impresión de que transitamos una vía de limitada extensión a lo largo del tiempo [...]un camino que tiene su punto de partida y su punto de llegada en el propio ser de cada persona" (1983: 137).
Con todo lo dicho, es lógico suponer que la esencia del hombre se manifiesta en sus realizaciones; en la historia, el hombre "se busca sí mismo, trata de conocer los contornos de su ser. Sin ella, los hombres no sabrían de qué son capaces. En la historia se encuentra en toda extensión su miseria, así como la total magnitud de su grandeza [...], todo es humano y todo es realización de la esencia del hombre" (Ross, 1954: 157).
4. El hombre boliviano en un contexto andino
Francovich resalta la conciencia de hacer un pensamiento acorde con nuestra realidad, con el propó-sito de que seamos nosotros quienes resolvamos nuestros problemas y realicemos nuestras inquietu-des a partir de nuestra experiencia de vida.
Concibe, en su experiencia, una esperanza en la que el hombre boliviano trate de dominar la herencia negativa de los siglos y de constituir una Bolivia en donde la miseria, la incurria (sic) y la arbitrariedad, sean reemplazadas por una libre y orgánica cooperación que permita a todos bienestar y paz.
A partir de esto, habla del influjo telúrico local o del influjo cósmico. Dicho influjo afecta a la estructura psicológica del hombre. Francovich, como representante de la corriente llamada mística de la tierra, postula la compenetración homo-cósmica. A partir de esta compenetración se configura el estrato psicológico, denominado por Francovich subconsciente cósmico, simbolizado localmente por la Pa-chamama. Con esto quiere explicar al hombre andino como fruto de su ambiente, que siente la exis-tencia de una realidad inmensa y superior. Por eso se explica cómo el hombre andino ve en todo lo que le rodea una manifestación de la divinidad y cómo su religiosidad lo hace un hijo de la tierra.
CONCLUSIONES El punto central del pensamiento del autor, es el hombre. Su posición filosófica ha sido considerada como un "espiritualismo humanístico de tipo realista" en el que profundiza su filosofía de la vida.
Para él, es el hombre quien da valor y sentido a las cosas. Sin él, nada tiene sentido. Por él, el mundo llega a saber que existe. Pero el hombre no agota su ser en el mundo de la naturaleza, porque es ante todo un ser espiritual que trasciende las esferas material, biológica y psicológica. Es el espíritu lo que da sentido al ser del hombre. Algo importante en la existencia del hombre es que es un ser rela-cional, que está dirigido a la solidaridad y su misión es vivir la vida profundamente, centrado en la esperanza, el bien y el amor.
BIBLIOGRAFÍA ZELADA Alberto, 1966, El pensamiento de Guillermo Francovich, Imprenta Universitaria, Sucre.
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FRANCOVICH Guillermo, 1958, Esquema de una fe filosófica, Insula, La Habana.
FRANCOVICH Guillermo, 1984, Los papeles de José Ramón y otros diálogos, Ed. Juventud, La Paz.
FRANCOVICH Guillermo, 1981, El mundo, el hombre y los valores, Ed. Juventud, La Paz.
FRANCOVICH Guillermo, 1939, Supay, Ed. Charcas, Sucre.
FRANCOVICH Guillermo, 1983, Correspondencias, Ed. Juventud, La Paz.
ROSS Waldo, 1954, Hijos de la roca, Orión, México.