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Hacia una Ética Aymara


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Artículo basado en el Trabajo de grado presentado para optar al título de Licenciado en Filosofía

Mario Candia
(Extractado por José Luis Saavedra) 

Departamento de Filosofía
Universidad del Valle
Cochabamba

RESUMEN - A partir de la cosmovisión aymara, de un mundo compuesto por tres realidades, el alax pacha (lo que está más allá de la naturaleza humana), el aka pacha (el mundo natural y sus elementos) y el manqha pacha (lo interior, lo profundo), se trata de entender la concepción aymara del equilibrio y la armonía, manifestados en la vivencia de valores rituales comunitarios y familiares. Todo ello conforma una unidad armoniosa o taqpacha de un universo natural y sobrenatural; siendo esa interde-pendencia entre los espíritus, los hombres y la naturaleza, condición para la misma.
De igual forma, la ruptura de equilibrio de esa totalidad, será consecuencia de la inmoralidad, del pecado o del no cumplimiento de los ritos, lo que afecta a toda la comunidad bajo la forma de fenómenos naturales (granizadas, sequías, heladas, etc.), y repercute directamente sobre la agricultura. Al sobrevenir el desequilibrio, no es posible vivir. Ése el fundamento de la ética aymara.

INTRODUCCIÓN

El autor empieza expresando lo complicado que es comprender el mundo aymara, básicamente por su propia dinámica socio - cultural. Sin embargo, también dice que sus prácticas, vivencias y expe-riencias contienen enseñanzas muy ricas y desafiantes para un estudiante de filosofía. De ahí la ne-cesidad y posibilidad de estudiar y comprender la cosmovisión aymara, su religiosidad, sus prácticas rituales y, sobre todo, su concepción del comportamiento humano, así como la relación de éste con la producción agrícola y el equilibrio cósmico.
Centralmente, se pretende analizar la visión que el hombre aymara tiene de su mundo (pacha) a tra-vés del estudio de las diversas experiencias vitales, tales como: nacimiento (yuriña), bautismo (suti-chaña) y matrimonio (jaqichasiña) y situaciones críticas: pecado (jucha), enfermedad (saxra) y muerte (jiwaña) y a partir de ahí intenta sistematizar una ética propiamente aymara (Ochoa, 1978: 23). 
El estudio tiene como finalidad principal explicitar el sentido y la sustantividad de una posible ética aymara y así comprender mejor cómo y por qué el comportamiento cotidiano del hombre aymara (jaqi) puede llegar a tener influencia y repercusiones (más o menos intensas según la eticidad de los propios actos) en todo su propio ser, en el conjunto de la comunidad y más que todo en el equilibrio del cosmos andino. 
Si bien ya hay muchos estudios e investigaciones acerca de la cosmovisión aymara, aún no existen trabajos comprehensivos de la misma, y la razón principal, según el autor, es que es muy difícil ex-presar cada uno de los aspectos del cosmos aymara con las categorías propias de la tradición occi-dental. Es por ello que gran parte de la literatura etnológica y/o antropológica dedicada a los aymaras, ofrece una imagen distorsionada o parcializada e injustamente negativa del pueblo aymara. En con-secuencia, las expresiones y manifestaciones vivenciales de las comunidades aymaras podrán ser mejor comprendidas y explicadas desde la propia perspectiva aymara, es decir, a partir del contexto de la visión del mundo y de la lógica y las categorías conceptuales propias de la cultura aymara.
Ahora bien, la ética, entendida como una construcción filosófica que considera la direccionalidad de los actos humanos en función del logro de un determinado fin positivo, trata de obtener, mediante un método adecuado y apoyado en principios de validez universal, un conocimiento cierto y sistemático de la correcta ordenación de la conducta humana. En este sentido, se entiende que el comportamien-to del hombre tiene una repercusión (de tipo individual) sobre todo en el ámbito subjetivo. De ahí la satisfacción personal por haber obrado bien o la recriminación conciencial por haber obrado mal. 
En cambio, la ética aymara es distinta. El jaqi (hombre aymara) no se comporta bien sólo para tener la conciencia tranquila (sin remordimientos, en paz consigo mismo) o porque tema el rechazo de la comunidad, sino, y sobre todo, por mantener la unidad y el equilibrio del cosmos. Ello es así porque desde la visión aymara todo tiene que ver con todo, aunque de distinto modo según las circunstan-cias. 
De manera que la ética, estudiada y más que todo vivida desde la interioridad aymara, adquiere un carácter integral e integrador, tendiente a la armonización del hombre consigo mismo, con los demás (la comunidad) y con las deidades tutelares (achachilas, uywiris, etc.). 
Este conjunto de diálogos y reflexiones motivan al autor a interesarse más en la comprensión de los criterios éticos del pueblo aymara, habiendo sido la hipótesis que orientó el estudio, la siguiente. 
Si bien la ética (en el mundo occidental) trata de la moral (que a su vez enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal) y de las obligaciones del hombre, en el mundo aymara el comportamiento humano y personal tiene repercusiones sociales, llegando a afectar no sólo al indivi-duo en cuestión sino a todo el cosmos aymara. En este sentido, la moralidad aymara tiene y desarrolla un orden interno propio y se la asume (vivencialmente) por las consecuencias que ella implica para con los demás. Así se puede explicitar los principios básicos (armonía, equilibrio y unidad) de una ética propiamente aymara. 
La fuente principal de esta "ética" es la propia realidad socio-cultural (humana) del hombre aymara, su visión sobre el cosmos, su relación con las deidades tutelares, la naturaleza y la propia comunidad.

OBJETIVOS

De aquí que el objetivo general de esta investigación fue: 
Sistematizar una ética aymara a partir del estudio de la vivencia cotidiana (experiencias vitales y críticas), la visión del cosmos y las concepciones fundamentales del hombre aymara, tales como la uni-dad, la armonía y el equilibrio hombre-comunidad-naturaleza-Dios.
Los objetivos específicos fueron:

MÉTODO

El método empleado por el autor para el desarrollo del trabajo es básicamente el hermenéutico inter-pretativo (Gadamer y Ricoeur) por corresponder a la naturaleza de la ética aymara, que es esencial-mente práctica y vivencial.
Para la realización del trabajo de investigación se partió de la propia realidad vivencial del hombre aymara, de su cotidianeidad, de su experiencia de vida. Luego, se construyó un contexto teórico a partir de una intensa investigación bibliográfica en torno al tema en cuestión. Después de la estructuración y el desarrollo teóricos se trabajó con entrevistas y recopilación testimonial (con los alumnos del colegio de Escoma y los feligreses de la parroquia de Puerto Acosta) en función de la aclaración, contrastación y enriquecimiento de los aspectos teóricos tratados en el trabajo. Como bien dice el autor:


"Las lecturas iniciales y sobre todo la vivencia cotidiana entre las comunidades aymaras de la provin-cia Camacho (departamento La Paz), así como el diálogo con los comunarios han orientado el trabajo de campo y constituyen un soporte importante de las cuestiones teóricas analizadas en los textos, libros y documentos."

DESARROLLO

El contenido del trabajo se estructuró de la siguiente manera. Primero, se analizó la concepción del hombre aymara acerca de la realidad que le rodea, así como las dimensiones de su cosmovisión: alax pacha (arriba, parte superior), aka pacha (este mundo, este tiempo) y manqha pacha (tiempo y espacio de la profundidad) y cuya centralidad está basada en la relación y unidad hombre-comunidad-deidades: jaqi-ayllu-achachilas (Harris - Bouysse, 1988: 248). 
A continuación, se intentó ver el concepto que el hombre aymara tiene del equilibrio y la armonía, manifestados principalmente en la vivencia cotidiana de los valores y la práctica de los rituales familiares y comunitarios. Y explica que estos elementos no son entidades separadas o independientes, sino que conforman una unidad (taqpacha). Así demuestra que en la cosmovisión aymara (y en sus correspondientes dimensiones) existe una articulación armónica y ello se puede constatar, por ejemplo, en las prácticas rituales, espirituales y religiosas aymaras, las cuales tienden a una relación armónica con todo el universo aymara: natural y sobrenatural. (Albó - Carter, 1988: 456; Albó, 1985: 8; Intipampa, 1991: 65).
A continuación, se trata de explicar qué se entiende en el mundo aymara por una situación de desequilibrio, de ruptura de la armonía (pachxaña). Este tratamiento es necesario porque hay veces en que el equilibrio o la armonía (que son las condiciones comunes, sobre todo en el akapacha) son rotos o se producen situaciones en las que la armonía y el equilibrio dejan de ser condiciones normales. En estos casos, los principales factores que pueden provocar las rupturas son lo que en términos aymaras se podría llamar chixi o jucha, entendido como pecado, falta, desgracia o comportamiento inmoral del hombre, que afecta al principal medio de subsistencia del comunario aymara, como es la producción agrícola. Muchas veces las consecuencias de estas rupturas son desastrosas: granizadas (chhijchhi), sequías (awti), heladas (juyphi) y otras (Harris, 1978).
A este respecto, es importante reiterar que en el mundo aymara una falta o un pecado tiene poco o nada de valor moral en sí mismo. El valor de una acción depende casi exclusivamente de las consecuencias que ésta trae. En este sentido, decíamos, se presenta una ética de las situaciones prácticas y es por ello que primero se observan las consecuencias y luego se decide qué es bueno y qué es malo.
Luego se muestra que es imposible vivir en una situación de ruptura (desarmonía) porque la condición normal del ser (hombre-comunidad) y del cosmos aymara es el equilibrio; por tanto, el comunario aymara busca afanosa, incesante y urgentemente el restablecimiento del equilibrio, el retorno a la armonía originaria, es decir, la re-conciliación a través de la práctica de los rituales (por ejemplo, la wilancha: ritual con sangre de llama) oficiados, entre otros, por el yatiri (sabio aymara) o por el ch'amakani (sacerdote aymara) (Overgaard, 1976).
Así, las faltas pueden ser re-establecidas con el perdón y a través de los ritos de re-conciliación, los cuales tienen funciones esenciales, tales como:

Por tanto, las acciones del hombre aymara siempre están relacionadas con la necesidad de preservar y mantener el equilibrio y la armonía, y esta necesidad hace de la ética aymara una práctica y una vivencia esencialmente comunitaria, distinta de la ética occidental, que es básicamente individualista.
A partir de estos elementos ya se podría empezar a hablar de una ética aymara, de los valores morales aymaras. Por ello, en la última parte del trabajo, el autor intenta sistematizar y formalizar una ética aymara y desarrollar sus implicaciones en el ámbito personal, familiar, comunitario y religioso espiritual.

CONCLUSIONES

Así, a lo largo de este trabajo se puede ver cómo el hombre aymara tiene un especial cuidado en tratar bien a todo lo que le rodea y el resultado que consigue es la armonía y el equilibrio. En cambio, hoy en día, particularmente en los ambientes urbanos y citadinos, la desarmonía, la mezquindad, la corrupción, la violencia, son el pan de cada día. ¿No será necesario que cada uno de los hombres busque re-conciliarse consigo mismo y con todo lo que le rodea?
Con todo, queda el desafío planteado por el autor ¿es posible hablar de ética aymara en un mundo (postmoderno, como el actual) que tiende a la relativización absoluta de los valores? La respuesta la tiene cada uno nosotros, pero no como individualidades aisladas, sino como una "común-unidad" porque "chiqapuniw, taqikunas aka pachanx mayaki" (verdaderamente, todo en este mundo es uno).
¡¡Ukhamaw jiilata!!.

BIBLIOGRAFÍA

ALBÓ Xavier - CARTER William, 1988, "LA comunidad aymara, un mini estado en conflicto", en Raíces de América. El mundo aymara. Ed. Alianza, Madrid .
ALBÓ Xavier, 1985, Desafíos de la solidaridad aymara, CIPCA, La Paz.
HARRIS Olivia - BOUYSE Therese, 1988, "Pacha, en torno al pensamiento aymara", en ALBÓ Xavier, Raíces de América. El mundo aymara. Ed. Alianza, Madrid. 
HARRIS Scott, 1978, "Los conceptos aymaras acerca de pecado y su relación con el sacramento de la penitencia", en Boletín del Instituto de Estudios Aymaras, 3.
INTIPAMPA Carlos, 1991, "La religión aymara y sus relevancias", en Iglesia, Pueblo y Culturas, 21.
OCHOA V. Víctor, 1978, "Cosmovisión", en Boletín del Instituto de Estudios Aymaras, 1.
OVERGAARD L., 1976, "Reconciliación entre los bolivianos", en Allpanchis, No.9 Cuzco.

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