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Figurativización
y Discurso del |
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(Lectura semiótica
de las obras "Siesta", "La Traición" y la "Meditación" |
Resumen: Si tomamos en cuenta que no existe la no - comunicación y tomamos al cuadro pictórico como un "mensaje", podríamos creer, erróneamente, que dicho "mensaje" será comprendido o interpretado de la misma manera por el pintor y por el espectador. En ese sentido, es necesario establecer cuáles son las determinantes de producción de efectos de sentido con respecto al desnudo femenino en la pintura y de qué manera se articulan en el lienzo.
Se ha encontrado que dichas determinantes son: la psicológica y la estético - académica. La determinante psicológica lleva al artista (mediante un mecanismo de sublimación) a una recurrencia en la producción de cuadros de desnudo, y al espectador a distintas clases de interpretación. La determinante estético - académica promueve la producción del desnudo femenino con el objeto de estudiar la forma.
INTRODUCCIÓN Tomando en consideración que en la semiosis social se originan procesos de producción, reconocimiento y circulación de discursos, podemos afirmar que el hombre se encarga de construir la realidad, una realidad que está presente en su concepción de sí y del mundo, una realidad a la cual otorga existencia propia y a la cual piensa y representa. En el caso que nos interesa: el cuadro pictórico, hay una "realidad" representada, la del pintor, pero también está, y estará siempre presente la mirada del espectador que observa y también dibuja, contornea, pasea por ese escenario (el cuadro) en el cual se encuentra a sí mismo.
Si contrastamos al desnudo femenino con los otros géneros pictóricos ¿es lo mismo pintar naturalezas muertas, bodegones, marinas, etc. que un desnudo? La respuesta es no. Cada género pictórico tiene su razón de ser, una razón cuyo objetivo es, en definitiva, el estudio de la forma y de las circunstancias que la rodean.
En Bolivia, la historia marcó épocas en las que los temas tratados por el arte fueron: la revolución social, la reivindicación del indígena, las torturas. Sin embargo, el desnudo aparece con más recurrencia en el siglo XX, con la instauración de las Academias y Escuelas de Bellas Artes. A partir de la Academia, se enseña al estudiante de Arte a dibujar cuerpos desnudos para poder aprehender la forma del cuerpo, su volumen, su anatomía. Se destaca más el oficio que el tema a tratar.
El desnudo femenino es un género muy importante en la formación académica, pues a partir del cuerpo se estudia lo traslúcido, acuoso, curvo, redondo, convexo. De ese modo, el cuerpo desnudo vendría a ser el punto de partida de una obra de arte, pero sobre todo un pretexto de gran importancia.
Ahora bien, el realizar una obra pictórica, requiere de la utilización de materiales que se adecuen a la técnica empleada, y que se traducen en la organización del espacio - cuadro, en el que se han aplicado aspectos formales: color, luz, tensión y peso visuales. Desde el punto de vista semiótico, dicho trabajo plástico construye el cuadro como un sistema de significación. El que en el cuadro estén representados personajes que actúen en un espacio y tiempo nos revela un proceso de discursivización logrado en el proceso anterior. Entonces, nuestra hipótesis es que los procesos de figurativización y discursivización pictóricos permiten articular las determinantes de producción de efectos de sentido interpretables semióticamente.
OBJETIVOS Objetivo General:
Analizar cuáles son las determinantes que se articulan en el proceso de figurativización y discursivización, en este caso, a partir de la lectura semiótica de tres obras pictóricas.
Objetivos Específicos:
Comprender a la pintura como un medio de articulación y producción de sentidos. En esa línea, la obra realizada por el pintor estaría determinada por un tipo específico de comunicación contrapuesta al lenguaje verbal, pues ambos (comunicación verbal y comunicación no-verbal) tienen características, manifestaciones y resultados diferentes.
Con lo anterior, introducimos la comprensión de la obra pictórica en el marco del proceso de comunicación y sus funciones. Esto nos permite caracterizar la pintura como el soporte material en el cual, mediante un trabajo pictórico de codificación, y otro receptivo de decodificación, se construye un texto. Esto se produciría mediante la relación entre el signo icónico y el signo verbal que se articulan en la mirada tanto del pintor como del espectador.Determinar cuáles son las determinantes para la producción de efectos de sentido. Este objetivo está dividido en dos fases:
La primera se ocupa del estudio de la determinante psicológica. En esta fase nos tomamos la relación cuerpo - sujeto - medio para encontrar qué es lo que lleva a trabajar con más frecuencia el género del desnudo femenino.
En la segunda fase observamos otra determinante que emerge de la observación del desnudo desde sus primeras manifestaciones: la determinante estética. Tomando como punto de partida las distintas connotaciones que puede tener el cuerpo femenino para una cultura, en el espacio y en el tiempo, hemos diferenciado el desnudo artístico del que no lo es. Se trata de una diferenciación marcada en el plano connotativo, donde la determinante psicológica es muy importante al momento de juzgar que aquello que percibimos es erótico o no.
Tomamos a los cuadros pictóricos elegidos como sistemas de significación en los cuales se articulan las determinantes de producción de efectos de sentido estudiadas. Las obras elegidas son: "Siesta" de Ruperto Salvatierra, "La Traición" de Marcela Mérida, y "Meditación" del pintor Remy Daza.
PROCEDIMIENTO Este análisis se apoyó en la semiótica visual para observar cómo se articulan las determinantes de producción de efectos de sentido en el proceso de figurativización, basándose en dos variables:
Las determinantes de producción de efectos de sentido que llevan al pintor a construir un cuadro en tanto sistema de significación.
El pintor, quien, llevado por las determinantes de producción de sentido, construye en el cuadro un sistema de significación a través del proceso de figurativización y discursivización.
Se afirma también en el psicoanálisis desde Freud y Lacan para explicar cómo el lenguaje en tanto orden simbólico, estructura al sujeto como tal en la relación con su cuerpo. Sin embargo, iniciamos nuestro recorrido tomando en cuenta la representación del cuerpo para una cultura.
ANÁLISIS DE LAS OBRAS PICTÓRICAS Cuando vemos algo, no captamos tan sólo elementos aislados, sino una totalidad significante, articulada a partir de la mirada. El juicio visual está en relación con las fuerzas perceptuales que se encuentran tanto en el reino de la existencia psíquica como física. En un cuadro existe una estructura oculta, un mapa formado por las tensiones existentes entre los elementos del conjunto con respecto al centro. El centro es el estado de reposo y cuando los elementos están distribuidos a cierta distancia del mismo, manifiestan tensión. De ese modo, el punto al que convergen las líneas y que atrapa nuestra mirada está determinado por las leyes plásticas que determinan el recorrido del camino de la percepción. Este fenómeno ocurre en "Siesta". Las líneas imaginarias, las tensiones de esa estructura oculta, nos conducen al genital femenino. Sin embargo, el tamaño, ubicación y color del cuerpo de la mujer representada, le otorgan gran peso visual también. El título de este cuadro es muy importante, es el anclaje de nuestra connotación, un anclaje que nos lleva a connotar, que ese punto que captura nuestra mirada el genital de esta mujer, simboliza "fertilidad".
Más allá de esta interpretación podemos agregar otras connotaciones. El erotismo podría ser un efecto de la postura del cuerpo, del ángulo en el que fue pintado, los colores cálidos, la dirección de la luz. El erotismo es un efecto del manejo de la materia significante, pero también y sobre todo, de los interpretantes del espectador, cuyo inconsciente y la estructura que lo caracteriza, varía de los demás. Es preciso aclarar que el erotismo supone transgresión. En el caso del erotismo en el arte, esa transgresión se producirá en el plano connotativo, es decir, en el proceso de interpretación, en el que cualquier elemento al interior del cuadro podría causar efectos diferentes entre varios espectadores. En ese sentido, la explicites del genital femenino en esta obra, podría alejarnos del terreno erótico, o podría acercarnos mucho más a él, según las interpretaciones del espectador y de su código de reconocimiento.
En un primer nivel, el denotativo, la significación es socializada, pues gracias al código de reconocimiento podemos identificar lo que se presenta ante nuestros ojos. En el segundo nivel, el connotativo, la mirada se vuelve más personal, pudiendo alejarse, en determinada medida, de ese nivel social o hipercodificado, para confrontarse con sus interpretantes a partir de los cuales concebirá la realidad presente en el cuadro.
El valor connotativo que se le atribuye a la realidad como lo absoluto, nos hace pensar en una construcción de la que el mismo pintor no es consciente. Siendo así, podríamos separar esa realidad representada del sistema significativo que la produce. El erotismo, en el desnudo femenino, no reconoce procedimientos absolutos, tiene que ver, en todo caso, con una tensión entre lo ilícito y su transgresión.FIGURA 1
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"SIESTA"
Ruperto Salvatierra, (1988)
Técnica: óleo sobre lienzo.
Dimensiones: 114 x 113 cm.
Colección privada flía. Vásquez
(Copia al Lápiz)Si observamos el segundo cuadro, "La Traición", de Marcela Mérida, el título ya nos conduce a una serie de connotaciones. Podemos afirmar que existen varios tipos de traición, pero al momento de observar el cuadro, y notar la presencia de dos cuerpos desnudos (uno femenino y otro masculino) nos apoyamos más en que se trata de una traición amorosa. Podemos notar que el punto de atención del público (solamente varones) es la mujer. Ella ha sido caracterizada como una prostituta. Ella está degradada moralmente, mientras que el hombre tiene una máscara que cubre su vergüenza.
FIGURA 2
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"La Traición"
Marcela Mérida, (1988)
Técnica: lápices de color sobre papel.
Dimensiones: 73x 54 cm.
Colección privada flía. Vásquez
(Impresión en blanco y negro)Podemos llegar al erotismo también a través de un intertexto. En el caso de "Meditación", la historia amorosa entre Leda y el Cisne nos orienta hacia él, sin embargo nos vemos frenados por la temperatura fría y dominante en toda la composición: azul y blanco. Esa orientación erótica se diluye en medio del frío paso del tiempo simbolizado por dichos colores y que liga a la mujer actual que hace el papel de modelo y las figuras que más han conmovido a los artistas del pasado: Las Tres Gracias y Leda.
FIGURA 3
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"Meditación"
Remy Daza, (1995)
Técnica: óleo sobre lienzo.
Dimensiones: 100 x 125 cm.
Colección privada Sr. Zury Homsany (Panamá)
(Copia al Lápiz)
CONCLUSIONES Si bien las determinantes de realización del desnudo femenino sí se articulan en el proceso de figurativización para producir efectos de sentido, se produce una cadena infinita de posibilidades de sentido que emergen del universo cultural.
En el cuadro se encuentran las miradas del pintor y el espectador en un intercambio de las mismas. Por un lado, el artista ofrece imágenes que quiere sean vistas y, por otro, el espectador ve aquello que le llama la atención ya sea por la composición misma y su organización o porque recurre a otros textos, estableciendo así una relación de intertextualidad.
Son varios los niveles de interpretación a los cuales puede acceder el público. Algunos pueden sumergirse al interior de las capas más profundas de una obra, mientras otros sólo llegan a la capa superficial. Las miradas están determinadas también por factores psicológicos, artísticos, nivel socio-cultural, etc., de donde podrían aceptarse o rechazarse los cuadros de desnudo, comprenderlos o no, opinar sobre si están en el campo de la pornografía o no. Sin embargo, esto no entra en discusión para el artista. Él pinta cualquier objeto, y la manera en que realice su trabajo, será lo más importante para él.
Para finalizar, a lo largo de la investigación encontramos que la producción de desnudos en Bolivia ha estado determinada, en su generalidad, por el factor académico, y que la gran mayoría ha trabajado este género por lo menos ocasionalmente. Son pocos los pintores que lo han hecho recurrentemente. Sin embargo, hay nuevas posibilidades que apuntan a un rompimiento del molde tradicional de la "Norma Académica".
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