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RESUMEN DEL CASO
Paciente de sexo
femenino de 59 años de edad, sin hábitos tóxicos conocidos, ni
antecedentes patológicos de interés, que consulta en un centro de
atención primaria por presentar un cuadro de aproximadamente 5 días
de evolución con cefalea holocraneal, de predominio occipital, de
característica pulsátil, intensa y continua. Fue hospitalizada
recibiendo tratamiento analgésico por vía parenteral, con
medicamentos que no recuerda, sin mejoría del cuadro; por este
motivo, es transferida a la especialidad de Neurología con
diagnóstico de Cefalea y se hospitaliza el 7 de septiembre de 2007.
En la evaluación inicial, al hallar datos anormales en la
exploración de tórax (Estertores crepitantes e hipofonesis en base
pulmonar derecha), el neurólogo solicita Radiografía P.A. de Tórax y
la transfiere para manejo por Neumología.
Reinterrogada la paciente, refiere que el cuadro se acompaña a los 3
días de su inicio de dolor en hemitórax anterior izquierdo tercio
inferior, que se incrementaba tanto con la actividad física como con
los movimientos respiratorios: “Fatiga fácil” (textual); negaba tos
y otros síntomas respiratorios. Además refería cambios en el estado
de ánimo, con episodios de ansiedad y labilidad emocional.
Al examen físico destacaba:
Signos Vitales: P.A. 110/70 mmHg
Pulso 106 LPM
Frecuencia Respiratoria: 28 x min
Temperatura 37ºC Sat02 86% Fi02 0,21
Cardiocirculatorio: F.C. 106 x min. Ritmo Regular
Respiratorio: Matidez e Hipofonesis en base pulmonar derecha
Extremidades: Sin datos patológicos
Laboratorio: Leucocitos 10500 x mm3, Segmentados 88% Linfocitos 12%
Plaquetas 244.000 x mm3 Hemoglobina 15 gr/dl, Hematocrito 47%
APTT 33 seg TP 13,1 seg 80% INR 1,36
Química sanguínea: Parámetros normales
Radiografía de tórax P.A. y Lateral: Opacidad homogénea en tercio
inferior de pulmón derecho (segmento posterior), de base pleural.
Diámetro de arteria pulmonar derecha de 20 mm, con arco izquierdo de
la pulmonar visible (Figura 1-a y Figura 1-b).

Figura 1- a. Radiografía de Tórax P.A.

Figura 1- b. Radiografía de Tórax Lateral
TAC de cráneo con contraste: Sin hallazgos patológicos.
CONDUCTA Y EVOLUCIÓN
Se insistió en la anamnesis, dilucidando la expresión “Fatiga fácil”
como disnea de esfuerzo (a 300 m planos); los cambios en el estado
de ánimo, de poca importancia para la paciente, eran significativos
a criterio de la familia.
Se realizó:
EKG que expuso ritmo sinusal a 106 x min, Eje QRS 120º, rS V1 V2
V3, ausencia de progresión de R en precordiales izquierdas (QRS
bifásicos) (Figura 2).

Figura 2. Electrocardiograma
Gasometría Arterial Fi02 0,21 (2550 mts/s/n/m):
pH 7,43 Pa02 48 mmHg, PaC02 28,3 mmHg; EB -5,
Bicarbonato 18,8 mEq/L; Sat02 85%; D(A-a)02 25
Por la presencia de insuficiencia respiratoria hipoxémica no
hipercápnica, con datos electrocardiográficos de sobrecarga derecha,
probable hipertensión arterial pulmonar y opacidad homogénea de base
pleural en la Radiografía de tórax, en una paciente sin antecedentes
de enfermedad cardiovascular o pulmonar crónica, con un cuadro
clínico de 5 días de evolución, a pesar que la sintomatología más
relevante era neuropsiquiátrica debía descartarse una Trombosis
Venosa Profunda (TVP) y una Tromboembólica Venosa ( T.E.P.). Por
este motivo, se practicó:
Eco Doppler venoso de miembros inferiores: Reportó Trombosis
Venosa Profunda (TVP) aguda del 80% en las femorales comunes
bilateral, femoral superficial, poplítea y tibial anterior del lado
izquierdo (Figura 3).


Figura 3. Eco-Doppler Venoso de Miembros Inferiores
Ecocardiograma Doppler color: Dilatación leve de Aurícula Derecha
y Moderada del Ventrículo Derecho. Trombo no oclusivo, vasculante en
arteria pulmonar, cerca del nacimiento de la rama derecha. No fue
posible determinar la presión de la arteria pulmonar (No existía
regurgitación tricuspídea) (Figura 4).
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Figura 4. Ecocardiograma Doppler Color |
Al ingreso se inició oxigenoterapia y anticoagulación plena con
Heparina endovenosa y Warfarina (5 mgs día) con controles de Tiempo
Parcial de Tromboplastina activada y Tiempo de Protrombina – INR,
con adecuada respuesta, presentando disminución de la cefalea y
disnea. La paciente fue dada de alta el 13 de septiembre 2007 para
continuar control ambulatorio de la anticoagulación oral. Desde
noviembre 2007, la paciente no presenta cefalea, disnea ni los
síntomas neuropsiquiátricos. La Radiografía de Tórax de diciembre
2008 muestra resolución completa de la opacidad basal derecha
(Figura 5).

Figura 5. Radiografía de Tórax P.A.
DISCUSIÓN
Se presenta este caso por la importancia que puede tener un síntoma
tan frecuente y a menudo tan banal como la cefalea. Este síntoma
cuando está presente y no responde a tratamiento médico, incluidos
analgésicos, obliga a descartar un proceso intracraneal. En nuestra
paciente, se descartó esta posibilidad con examen neurológico normal
y TAC de cráneo, sin hallazgos patológicos.
Podemos apreciar algunas circunstancias que retrasaron el
diagnóstico y, por ende, el tratamiento. En primer lugar, el cuadro
clínico se inició con cefalea, un síntoma, repetimos, muy prevalente
y habitualmente benigno; en segundo lugar, no se realizó una
anamnesis y examen físico exhaustivo, ni se practicaron exámenes
complementarios básicos. Tampoco está claro que al inicio se hiciera
un buen interrogatorio dirigido a descartar la presencia de disnea.
Hay que considerar que este síntoma, al tener un importante
componente subjetivo, a veces no es descrito claramente por los
pacientes y que el médico puede no advertirlo, salvo que sea de
reposo (En este caso, no lo era).
A su ingreso, la paciente fue interrogada y refería que el cuadro se
acompañó a los 3 días de su inicio de dolor en hemitórax anterior
izquierdo tercio inferior, que se incrementaba tanto con la
actividad física como con los movimientos respiratorios, además de
disnea de esfuerzo (capacidad funcional a 300 metros planos) y
cambios en el estado de ánimo, con episodios de ansiedad y labilidad
emocional. Estos datos y la presencia de hipoxemia detectada con
pulsioximetría (Sat02 86%) llevaron a sospechar de tromboembolismo
pulmonar.
La Trombosis Venosa Profunda (TVP) y el Trombo Embolismo Pulmonar (TEP)
son las dos caras de una enfermedad muy prevalente y potencialmente
mortal, que se engloba bajo el término de enfermedad Tromboembólica
Venosa (1, 2, 3,7).
No existe ningún dato clínico en la anamnesis ni signo en la
exploración física que sea diagnóstico de TEP. Las manifestaciones
clínicas más frecuentes son: Disnea, dolor torácico pleurítico,
taquipnea y taquicardia. Otros síntomas y signos que pueden
presentarse son tos, hemoptisis, diaforesis, fiebre menor de 38,5 Cº
y síncope, además de cefalea y trastornos neuropsiquiátricos
(ansiedad, depresión) como en la paciente.
Las pruebas complementarias como Analítica general,
Electrocardiograma y Radiografía de Tórax tampoco confirman el
diagnóstico y su utilidad es mayor para descartar otras patologías
como Infarto Agudo de Miocardio, Pericarditis, Neumotórax (1, 2,6).
Por todo ello, la sospecha clínica es primordial a la hora de
diagnosticar un TEP y ante esta situación, debemos dar los pasos
precisos para descartar o confirmar esta enfermedad pues la vida del
paciente puede depender de ello. A pesar de no existir datos al
examen físico de Trombosis Venosa Profunda, al ser el origen de TEP
en más del 90% de los casos, debe realizarse para el diagnóstico de
la misma Eco doppler venoso de miembros inferiores (1,2,3,7).
La utilidad de la ecocardiografía es bien conocida y nos permite
valorar la gravedad del evento tromboembólico (diagnóstico de Riesgo
Vital) (4, 5). En este caso, incluso se logró objetivar un trombo no
oclusivo, vasculante en arteria pulmonar derecha.
Este caso pone de manifiesto la importancia de una anamnesis
cuidadosa que preste atención a los datos que ofrece el paciente y
los clarifique adecuadamente, enseñándonos que siempre se debe hacer
una valoración global, de los hallazgos clínicos, analíticos y de
imagen en cada uno de nuestros pacientes para establecer
diagnósticos claros y precisos, sin que la presencia de un síntoma
y/o la alteración aislada de algún parámetro, por muy evidente que
éste sea, lleve por sí solo a la determinación de las pruebas
ulteriores que debemos solicitar en función de un diagnóstico de
presunción realizado sólo en base de ese síntoma o dicha alteración.
REFERENCIAS
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seguimiento de la tromboembolia pulmonar. Arch Bronconeumol 2004; 40: 580 – 594.
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Sociedad Española de Cardiología en tromboembolismo e hipertensión
pulmonar. Rev Esp Cardiol 2001; 54: 194-210.
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Alcocer Gamba Marco Antonio Et al. Tromboembolia pulmonar, un
enfoque multidisciplinario. Revista Mexicana de Neumología y Cirugía
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Ten Wolde M., Et al. Prognostic value of echocardiographically
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Goldhaber SZ.. Echocardiography in the management of pulmonary
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Musset D, Parent F, Meyer G, Maitre S, Girard P, Leroyer C, et
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Kruip MJHA, Leclerq MGL, Van der Heul C, Prins MH, Büller HR..
Diagnostic strategies for excluding pulmonary embolism in clinical outcome studies. A systematic review. Ann Intern Med
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